
Las libertades están por encima de todos los valores y en ese marco equivocado del comportamiento público nos damos el lujo y la libertad de ignorar a quienes en política lo hacen bien. El senador quindiano Ricardo Arias Mora está haciendo bien la política.
Es el senador Ricardo Arias Mora un congresista laborioso por excelencia, trabajador permanente e incansable, político eficiente. Le ha ido muy bien. Tanto es así, que en el Quindío de hoy no se ve la necesidad de promover otras candidaturas al Senado. Con reelegir a Arias ya estaríamos los quindianos reafirmando la condición cívica que debe prevalecer en la política. En los conciliábulos de la “politiquería” no se habla de política, sino del negocio electoral. El senador Arias del Quindío le está hablando a sus amigos de la región y a la gente de otras zonas que suele visitar con alguna frecuencia, del país que necesitamos tener y defender.
No fue en vano entonces, ni mucho menos por un cumplido político, la elección que senadores del partido de la U hicieron para que formara parte de la dirección alterna del partido más uribista entre los que existen en Colombia, de ese corte incondicional. Ahora cuando la jefatura máxima de esa colectividad está en cabeza de otro quindiano, el psiquiatra, Luís Carlos Restrepo, la asamblea parlamentaria de la U escogió tres de sus miembros para ocupar el cuadro direccional asesor del partido y de los tres elegidos el de la más alta votación fue Ricardo Arias Mora.
Se ganó la confianza de sus compañeros del Congreso pertenecientes a la U y es hoy uno de los parlamentarios que mejor se desenvuelve y con más firme paso, los pasillos y pisos de todos los edificios públicos del País, incluidos por supuesto el palacio de Nariño, El Capitolio Nacional y los despachos ministeriales. La democracia precisa de ciudadanos para que la sirvan y este senador oriundo del Quindío está trabajando bien en los terrenos de la ciudadanía. Así es como se tiene que hacer en política, cuando se quiere ser activo y participar con compromiso en la construcción y en la mejora de la vida colectiva.
Antes que hablar del partido al cual pertenece el senador y de la iglesia de la que forma parte, hay que hablar del civismo, de ese cuadro familiar que disfrutaba participando en las causas cívicas de la ciudad. El senador creció viendo a sus progenitores, el doctor Fabio Arias Vélez y a doña Isabela Mora de Arias en las juntas cívicas. En la presidencia ejecutiva de la Sociedad de Mejoras Públicas a Arias Mora y en el cuadro de honor del mismo organismo rector de civismo a Isabelita, como cariño la llamo siempre la sociedad a la cual perteneció.
En esa cuna se meció, luego el civismo en Ricardo Arias Mora está por encima de otros afectos o de inclinaciones ideológicas de la política o de creencias religiosas. Claro está que para pertenecer y actuar en la política, resulta como mínima exigencia la de pertenecer a un partido, pero en este caso, el comportamiento personal del político, está enmarcado en el civismo y le ha servido de base para muchas cosas, pero especialmente para la convivencia.
Ricardo Arias Mora llega entonces a la dirección alterna del partido de la U, por muy personales condiciones. Porque la democracia precisa de acciones conjuntas, tales como las de la cooperación, la participación y la solidaridad.
La Crónica del Quindío está empeñada como el único diario escrito de los quindianos, no en la defensa sistemática de ningún ideal político de partido. Su interés y empeño están centrados en el bien común y para que se haga el bien, tiene que haber gente empeñada en el servicio y con los mejores servidores, donde se encuentren, vamos a estar por imperativo social y profesional, pero y necesariamente soportados en valores éticos y morales a los cuáles no se puede renunciar en ningún momento y por ninguna circunstancia.
Llegó el momento de decir sin ninguna duda sobre el senador Ricardo Arias Mora, que lo está haciendo bien.